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miércoles, 14 de marzo de 2012

Nuevo avance hacia el uso práctico de los paneles solares hechos de materia vegetal



Paneles solares vegetales



















Andreas Mershin. (Foto: MIT)



(NCYT) Dentro de no demasiados años, los residentes en pueblos remotos de países
en vías de desarrollo podrían ser capaces de fabricar sus propios paneles solares a
bajo costo, empleando para ello materias primas que actualmente son residuos inútiles
de la agricultura.

Así lo creen Andreas Mershin y Shuguang Zhang del MIT (Instituto Tecnológico de
Massachusetts, en Estados Unidos), y Michael Graetzel de la Escuela Politécnica
Federal de Lausana en Suiza, cuyo nuevo estudio es un paso más en una línea de
investigación iniciada por Zhang hace ocho años.

En su trabajo original, Zhang logró reunir los componentes de un complejo conocido
como Fotosistema-I. Dichos componentes son las diminutas estructuras que llevan a
cabo la fotosíntesis dentro de las células de una planta. Zhang y sus colegas obtuvieron
el Fotosistema-I a partir de plantas, lo estabilizaron químicamente y formaron una capa
sobre un substrato de vidrio que podía producir una corriente eléctrica al estar expuesto
a la luz, tal como hace una célula fotovoltaica convencional.


Sin embargo, esa primera versión artificial del sistema tuvo sus inconvenientes.
Fabricar y estabilizar una célula solar de esa clase requería sustancias químicas caras
y equipamiento sofisticado de laboratorio. Además, la célula solar resultante era muy
poco productiva: Su eficiencia era demasiado baja, en varios órdenes de magnitud,
como para que pudiera resultar de utilidad práctica, lo cual significaba que para producir
con ella una cantidad mínimamente aceptable de electricidad habría que dispararle un
rayo láser de gran potencia.

En la actualidad, el proceso de fabricación de las células solares de esta clase ha sido
simplificado hasta tal punto que virtualmente cualquier laboratorio podría llevarlo a cabo,
incluso los laboratorios educativos de las universidades o incluso de centros docentes
preuniversitarios. Esta facilidad de fabricación permitirá que casi cualquier investigador
en el mundo pueda explorar el proceso de fabricación y hacerle mejoras.

Por otra parte, la eficiencia de la nueva versión del sistema es 10.000 veces mayor que la
de la versión anterior, aunque todavía convierte tan sólo un 0,1 por ciento de la energía solar
en electricidad. El sistema necesita, por tanto, ser perfeccionado hasta alcanzar como mínimo
10 veces esta cifra, a fin de poder ser de utilidad práctica.



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